soñar, ilusionarse, inventar, bailar, correr, trepar, cantar al viento, reír a carcajadas, jugar, jugar y jugar!!
Mirando a mis hijos veo lo rápido que ha pasado el tiempo. A veces medio en broma medio en serio pregunto "donde he estado estos últimos años??", quiero decir como puede ser que de un momento a otro pasen tantas cosas!! Aprenden a hablar, a caminar, a correr, a hablar más y mejor, a comer solos, a ir en bicicleta, a columpiarse solos, a nadar y puf ya tienen 5 o más años!!
Esta es una reflexión en mi ratito de soledad nocturna pero llevo desde el año pasado pensando que quizás debería frenar un poco, vivir más lento, disfrutar más del momento presente..y eso es díficil y complicado aunque no lo parezca. No es que sea el tipo de persona que tiene mil compromisos ni que nuestro estilo familiar sea desenfrenado pero a raíz de muchas lecturas me doy cuenta que es fácil verse envuelto en la espiral de vivir demasiado rápido sin saborear el momento.
Las ganas; tenemos ganas de que llegue el sábado para estar en fín de semana, para tener a papá en casa, tenemos ganas de que sea otoño, invierno o primavera que más da, cuando nuestros hijos son pequeños tenemos ganas del primer balbuceo, de ver sus primeros pasos y un largo etc....y eso a veces nos hace perdernos ese momento, ese preciso instante , ese minuto que no es del primer paso pero es igual de importante.
Desde hace algún tiempo, mejor dicho desde hace 3 meses esa idea de disfrutar del momento está más presente en mi mente. Perdí a la mujer más importante en mi vida de un día para otro y eso te hace replantearte de otra manera el disfrute de tu tiempo para contigo y con las personas importantes en tu vida.
En educación a veces nos dejamos "turbar" por ilusiones que nos infunde esa espiral de vida rápida. Toda cosa con la etiqueta "didáctica" o "educativo" parece llamarnos la atención. Cuando empiezan el cole todo parece una maratón a ver quién se sabe antes los colores o las formas. Y cuando te decides por un sendero diferente como es el homeschooling la sola idea de no estar haciendo o enseñando lo suficiente nos aterra. O puede que solo me pasara a mi....
Entonces pasa el tiempo y ganamos en confianza. Estamos más seguros de lo que hacemos y aprendemos a respetar los ritmos de nuestros hijos que, al fín y al cabo, quién sino lo hará. Dentro de ese "respetar los ritmos" hay muchas vertientes, desde los más atrevidos que dejan que el conocimiento surja solo ( y lo hace!!!) y los más "recatados" por decirlo de una manera que vamos acompañando y proponiendo al tiempo que vemos a nuestro hijo preparado.
Pero también he aprendido una cosa a lo largo de estos años, estar preparado de mente a veces no significa estar preparado emocionalmente para recibir un conocimiento. Hay que saber esperar al buen momento, igual que cuando recojes un fruto maduro, tiene que ser justo en el momento oportuno sino no dará todo su sabor.
Estar en casa con mis hijos me ha proporcionado la oportunidad única de observar el fascinante mundo de la infancia de más cerca que nunca. Me ha dado infinitas alegrías, algunos enfados y desilusiones también pero no por ellos ( bueno a veces hay que cargarse de paciencia...) sino porque hay que aprender a saber esperar, saber escuchar, saber hablar, es un gran reto!!
Pero he aceptado este reto y quiero saborear cada momento. Por eso me he propuesto relajar más nuestro homeschooling, dejando que ellos me guíen sobre lo que están o no están preparados para aprender. Puede que deje pasar la gran oportunidad de enseñar ecuaciones a mis pequeños ( una pequeña broma ...!!) pero creo que sobreviviré!
Además siempre me he dejado guiar en mayor o menor medida ...pero a veces mis cálculos eran algo inciertos...
Cuando conocí la pedagogía Montessori me quedé fascinada, y aún lo sigo en cierta manera, pero introducidos en mi casa algunos de sus conceptos no cuadraron. Entonces descubrí varias pedagogías más, algunas más convencionales y otras más alternativas pero todas ellas interesantes. Me quedé con Steiner y su pedagogía Waldorf. Su integración en mi casa se hizo de maravilla y pudimos dejar cosas, actividades que veníamos haciendo y que nos gustaban sin que eso fuera un problema; intengrando un poquito de cada pedagogía que nos gustaba, lapedagogía patchwork la llamo yo. Leí mucho, muchísimo y aprendí sobre otro modo de ver la infancia. Y ese otro modo es el que hoy me mueve a escribir esto, porque quiero preservar estos pensamientos.
Veo a mis hijos y aprenden muchas cosas,son dueños de su propio aprendizaje y ya deciden como quieren aprender, preguntan sobre infinidad de curiosidades que tienen pero lo que más disfrutan es pintar, dibujar, moldear, sus trabajos manuales de coser, tejer etc..ah y jugar. Así que espero acertar este año al poner un poquito el freno y avanzar lento pero seguro!!